Nuestro proyecto

La Farmacia del Arte parte de la idea de observación de nuestro tiempo y de las disfunciones y deficiencias culturales y estéticas que exhibió la pandemia en todos los niveles sociales.

El grupo de curadores de la Farmacia del Arte se propuso prescribir arte en un intento de compensar esas disfunciones y deficiencias culturales, a través de tres universos y un mismo sentido ético: Ofrecer una visión del arte como fuente de bienestar y sanación en una coyuntura donde todo ha cambiado. Así como un medico suministra medicamentos.  Los curadores promueven y recomiendan arte como terapia.

Ponemos al arte como centro principal para la existencia, por medio de exposiciones, conferencias, talleres, actos, performances y un jardín vivo de plantas medicinales que se inscribe como columna vertebral de la comunidad. El artista como esteta, botánico y cuidador.

Con el acto de reapropiarse el espacio público para crear un jardín medicinal colectivo; La Farmacia del Arte aborda el tema ambiental como parte de sus narrativas y discursos.

La Farmacia del arte es glocal con artistas y curadores de cualquier parte del mundo y busca insertarse en todos los espacios disponibles  para el arte  y los discursos estéticos.